Cristina Hernando

¡Año nuevo, elefantes nuevos! Y aunque el año nuevo chino sea el del cerdo, no nos importa, porque seguro que los cerdos tienen infinidad de cosas buenas.

Después de estos días tan fríos y raritos por fin parece que llega la primavera, o eso es lo que todos deseamos con el alma, el corazón, los huesos… ¡con todo! Los días son cada vez más largos y el cielo es azul y hay sol y calor. ¡Qué le vamos a hacer! Somos animales de costumbres y nos gusta salir y socializar y estar alegres, y este tiempo se presta a todo eso y más.

Por eso, ¡es tiempo de elefantes! Porque, como buenos animales de costumbres, a los elefantes les encanta la primavera y el sol y el calor.

El inicio de año siempre es fastidioso para ellos, lleno de propósitos de año nuevo que no entienden: ¿por qué dices que vas a ir al gimnasio? ¿De verdad que quieres dejar de fumar? ¿Adelgazar? ¡Pero si luego no cumples ni uno! ¡Absurdo!

Los elefantes saben que esos propósitos no son reales y por eso, cuando llega la primavera, y todo eso ya queda lejos, salen a patearse el mundo en busca de nuevos sueños, deseos, proyectos. Porque a los elefantes les encanta socializar y se pasan por el forro todo eso de hacer deporte y adelgazar.

Que sí, que el deporte está muy bien porque te ayuda a liberar estrés y a pensar con más claridad, a ser más creativo, pero hacerlo como propósito de año nuevo… ¡De verdad que hay gente extraña! ¡Pero si deporte hay que hacer siempre!

Y adelgazar está bien, pero hay que hacerlo no proponérselo. Además, a los elefantes no les importa el físico (total, ellos son perfectos) solo la mente, las ideas, las personas y sus proyectos.

Es verdad que hay elefantes de muchos tipos: grandes, pequeños, guapos, feos, simpáticos, serios, tímidos, sociables… ¡Yo que sé! ¡De muchos colores!, pero todos tienen algo en común: una mente maravillosa para detectar eso que el resto de los mortales no puede ver, y también para crear, para hacer de este mundo un lugar más bonito e interesante.

¿Importa el físico? No. Importa la persona, con sus virtudes y sus defectos, con sus sueños y  sus anhelos.

¿Y sabéis qué? Que nos encanta que los elefantes sean tan variopintos, porque en la variedad está el gusto. ¿O no?

¿Propósito de primavera? ¡Convertirme en un elefante del color del arco iris!                                                                                                    Cristina H.