Por Cristina Hernando

¿Os habéis preguntado alguna vez cómo son los elefantes? No, ¿verdad?

Pues bien, los elefantes son seres diferentes, interesantes, a veces bastante despistados y con un puntito excéntrico  divertido.

Es cierto que les gusta caminar en grupo, estar rodeados de otros animales afines con los que discutir de todo un poco, pero también disfrutan de sus momentos de soledad, porque es entonces cuando sus sentidos se activan y se ponen en marcha; cuando su imaginación vuela.

Sí, tienen un cerebro muy grande y pesado, pero es que sus pensamientos son muchos y, cuando se juntan todos, pesan; por esa razón son tan grandes. ¿Os imagináis ese enorme cerebro en un cuerpo pequeño? ¡Qué dolor! Llevarían la cabeza arrastrando por el suelo y eso no es cómodo, ni bonito tampoco. La verdad es que todo en ellos es grande y cada parte tiene su función.

Tienen grandes orejas para escuchar, pero no solo el ruido de fondo del día a día, también los pensamientos, los deseos, los sueños de la gente que los rodea.

Una fuerte y larga trompa para escudriñar el aire y buscar y atraer todo lo nuevo o diferente que parece lejano e imposible, pero que está a la distancia precisa: solo estirarla un poco ¡y ya está!

Unos enormes ojos para no perder detalle de nada que aparezca frente a ellos. ¿Sabéis la de veces que miramos sin mirar? Pues a ellos no les pasa.

Y esa boca tan grande que, además de usar para comer,  sirve para hablar,  reír… y sacar la lengua a todo aquello que no les parece correcto; algo muy importante en estos tiempos que corren.

Cuando todos los sentidos de un elefante se activan, surgen cosas maravillosas, increíbles, impensables; desde unas fotografías alucinantes hasta unos preciosos cuentos de una doctora que va de blanco. Por eso es tan importante dejarlos en libertad y no molestarlos cuando están activos.

¿Os imagináis las cosas tan bonitas que pueden salir de la cabeza de un elefante? Yo sí, por eso los busco. ¿No sentís curiosidad por conocer a alguno? Aunque tal vez ya  conozcáis a unos cuantos y no lo sabéis. A veces es difícil verlos y muchos piensan que no existen, pero os aseguro que por aquí hay muchos; yo los he visto y son tan impresionantes y divertidos que merece la pena seguirlos y aprender de ellos.

Y no, no estoy loca… ¿o un poquito sí?

Cristina Hernando. Granada,diciembre de 2018